Placer

Para poder entender en toda su magnitud lo que es el placer, hay que tener en cuenta muchas cosas. Para empezar, definamos las palabra según la RAE: Placer: del latín placere. Agradar o dar gusto. Goce o disfrute físico o espiritual producido por la realización o la percepción de algo que me gusta o se considera bueno. Divertimento, entretenimiento. Voluntad, consentimiento, beneplácito.Cuando se menciona la palabra PLACER, la mayoría de las personas piensan, automáticamente, en el placer sexual. Sin embargo, el placer sexual es sólo una de las muchas formas de sentir placer. De hecho, muchas personas asocian de forma automática también placer con orgasmo, y tampoco es así. Ahora hablaremos un poco más de eso. Pero no, el placer no es un orgasmo; o al menos, no solo eso. 
Volviendo a releer la definición, me llama la atención que esté implícito en su contexto la voluntad y el consentimiento. Es muy importante, porque para poder disfrutar del placer, no puede haber coacción, ni sometimiento, ni siquiera desagrado. Pensemos por un momento en todo esto. Si no hay predisposición al placer, sea sexual o del tipo que sea, no hay placer. Debemos querer placer para poder sentir placer. Esto deja fuera, por definición, a aquellas personas que aún hoy, piensan que una mujer que ha sido agredida, en el fondo lo buscaba o le gusta. Esto deja fuera de todo la cultura de la violación, que tanto daño hace a las mujeres. Pero también deja fuera toda relación entre personas si no hay voluntad. No, señores, no nos place en ningún caso. Y también deja fuera eso de “si le quieres, le complaces”. Porque entonces, no hay placer. Es otra cosa.El placer es goce, disfrute; es libre y es divertido.
Podemos sentir placer de muchas y variadas formas: comiendo una buena comida, escuchando una bonita historia, mirando a una persona que quieres ser feliz, dándote un masaje, metiéndote en una bañera con agua calentita y que huele a flores, dando un paseo, tocándote, tocando otro cuerpo. El placer no sólo está en el sexo, pero en el sexo siempre debe haber placer o no es sexo: es agresión.
Decía antes que sentir placer no es sinónimo de un orgasmo. El orgasmo es como una dosis extra del placer que se siente; un regalo que la naturaleza nos da, a veces. Por eso el sexo no es orgasmo; el sexo es placer, con o sin orgasmo. Si nos marcamos como objetivo sentir orgasmos en nuestras relaciones sexuales, con nosotras mismas o con otras personas, habrá veces en que no sea posible. Y nos frusstrará. Sin embargo, cuando tenemos puesta la visión ampliada y lo que buscamos es sentir placer, cuidarnos y querernos, amarnos y mimarnos, el sexo siempre sale bien, independientemente de si hemos tenido regalos orgásmicos o no.
Las mujeres tenemos un órgano del placer. Un órgano cuya existencia sólo sirve para proporcionar placer al cuerpo: el clítoris. Si la naturaleza nos lo puso, será porque el placer es una función corporal vital. El cuerpo es muy ahorrador: si no fuera necesario, no estaría ahí. El placer en las mujeres es importante. Muy importante. Durante miles de años han intentado ocultarlo, dañarlo, repudieralo, extirparlo, para que las mujeres no fuéramos dueñas y señoras de nuestros cuerpos, y nuestro placer. Porque una mujer que siente y goza, es una mujer libre y poderosa, que se defiende y no tolera la sumisión. El placer, y las sustancias químicas que lo acompañan y que se segregan a través del placer, nos hace fuertes, creativas y temibles para el sistema patriarcal que nos había relegado a una posición de sumisión y miedo.
El placer también está en las pequeñas cosas. Cada día, deberíamos hacer alguna cosa que nos proporcione placer. Es imprescindible sentir placer para sentirse viva. La vida, sin placer, carece de sentido. No es vida. El placer nos chuta el cerebro de sustancias deliciosamente adictivas: dopamina, serotonina, oxitocina… que nos hacen ser mejores personas, más sociables, más solidarias, más humanas.
Siente, disfruta, goza. El empoderamiento de la mujer no lo da nadie; se consigue sintiendo el poder del placer por vivir.
Ahora dime, ¿qué has hecho hoy que te haya proporcionado placer?

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