El masaje perineal

Por qué no me gusta decir que previene la episiotomía

Soy una fan incondicional del masaje perineal. Sí, lo soy. No hay cosa que más me guste recomendar a una mujer que se toque, que se explore y que conozca su vulva, por dentro, por fuera, de lado y haciendo el pino si es necesario. Quienes me conocen, lo saben. Porque lo recomiendo en cualquier ocasión que se me presenta, con cualquier “excusa” y para casi cualquier cosa que precise tratamientos de algún tipo, e incluso sin necesidades de tratamientos, simplemente porque sí. Es un hábito saludable esto de tocarse, siempre que sea con cariño y con placer, por supuesto.
También soy profesional, y como tal, baso mis recomendaciones terapéuticas en evidencia científica. La evidencia científica es esa cosa abstracta que últimamente es casi más infalible que la religión, sobre todo en ciertos ámbitos. Pero la evidencia científica no se puede leer como los periódicos, leyendo sólo el titular. Al igual que la prensa, no todos los estudios tienen la misma fiabilidad y calidad, y hay que seleccionar bien lo que se lee, dónde se lee y cómo se lee. Si sólo leemos los titulares, la información puedes quedarse muy corta; incluso no entender para nada lo que realmente dice el estudio. Si lees el resumen, puedes hacerte una idea. Pero para poder tener certeza de que lo que estás entendiendo es realmente lo que dice el estudio, debes leerlo entero. Es más, debes cruzarlo con otros estudios similares, y con otras palabras claves, y comparar.
Bien. La evidencia científica dice que el masaje perineal previene la episiotomía. Y así lo venden muchas personas, muchos titulares, y muchos folletos explicativos. Pero, ¿cómo es eso posible? Cómo explicarlo es un camino complicado, así que voy a tratar de contaros el camino que yo he recorrido a través de un ejemplo.
Yo voy a hacer un estudio: voy a comprobar si existe una asociación entre las matronas que usan zuecos de flores y las episiotomías. Me voy a un hospital (o incluso varios) y registro todos los partos que ha habido, si ha habido episiotomía o no, y el color de los zuecos de las matronas que eran responsables de esos partos. Mis resultados son estadísitcamente significativos, es decir, que más allá de la casualidad, hay una relación demostrada entre las matronas que usan zuecos de flores y una menor tasa de episiotomías. ¿alguien podría explicarme por qué sucede esto? ¿alguien podría establecer la “causa” de esta relación entre los zuecos de una matrona y una episiotomía?
La estadísitica puede hacernos malas pasadas como esta, si no miramos un poco más allá.
Si no investigo más, yo diría sin temor a equivocarme, que la evidencia dice que los zuecos de flores previenen la episiotomía. Y no mentiría, pero tampoco estaría diciendo una “verdad” puesto que una relación estadística no implica una relación directa causa-efecto per sé.
Si quisiera seguir investigando, tendría que plantearme las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué es una episiotomía?
  2. ¿Por qué se realiza?
  3. ¿Quién la realiza?
  4. ¿Qué factores influyen en la toma de decisión?

Entonces averiguaría que la episiotomía es una incisión quirúrgica (por tanto un factor humano es SIEMPRE quien toma esa decisión) que se realiza en los genitales de una mujer con el fin de agrandar la vagina y facilitar la salida de la cabeza en el parto. Hasta el momento, no existe relación alguna entre los zuecos y la vagina de la mujer; sólo hay un factor humano (la matrona en nuestro estudio) entre unos y otra.
También averiguaría que la episiotomía se realiza en circunstancias determinadas (según evidencia) que son: 

  • Acelerar por una urgencia fetal la salida del bebé (riesgo de pérdida de bienestar fetal, se llama técnicamente).
  • Usar un instrumento para sacar a un bebé que no puede salir por sí mismo y que precisa agrandar el canal blando del parto para su inserción en el interior de la vagina (o sea, unos fórceps o unas espátulas, que, teóricamente, se van a usar sólo porque el bebé está en riesgo, evidentemente).
  • Una vulva con cicatrices extensas, rígidas e inextensibles (casos de ablaciones totales o quemaduras muy graves). 

Estas son las 3 razones por las que sí es necesario SIEMPRE hacer una episiotomía. Luego hay indicaciones “relativas” y muy cuestionadas que ni voy a mencionar. Y más luego, hay una rotunda, contundente y aplastante evidencia que dice que la epsiotomía NO PREVIENE LOS DESGARROS GRAVES, SINO QUE LOS AGRAVA.
Hasta el momento, sigue sin haber una relación (visible y directa) entre los zuecos de la matrona y la episiotomía, fuera del hecho de que la matrona está entre unos y la otra. ¿A ver si es que no son los zuecos lo que caracteriza a “esas matronas” sino otra cosa? ¿es posible que las matronas que usan zuecos de flores sean o actúen de forma diferente al resto y por eso tienen unos resultados estadísticamente significativos? ¿podría ser que esas matronas intervengan menos en los partos, acompañen sin invadir, sean espectadoras de las mujeres que paren en libertad de movimiento y, de esta manera, al no haber más bebés en riesgo de pérdida de biestar fetal y ser menor el número de partos instrumentados, se reduzcan drásticamente las episiotomías? Porque si lo que indica una episiotomía es que el bebé está en peligro (voy a obviar lo de las cicatrices porque eso es algo inevitable e imprevisible en el momento del parto), ¿no debería influir en las tasas SOLO y EXCLUSIVAMENTE aquello que esté directamente relacionado con el bienestar fetal? 
Y si la decisión de hacer una episiotomía es exclusivamente humana, ¿no influirá sobre la tasa la “actitud” del profesional?
Efectivamente, los zuecos de flores son el masaje perineal de los estudios actuales. Si revisamos la evidencia sobre el masaje perineal y su relación con los desgarros espontáneos, sí encontramos una relación causa-efecto: un tejido elástico, flexible y relajado, tiene menor riesgo de romperse. Pero ojo, que la evidencia también dice que el principal factor de riesgo para la lesión perineal espontánea es la postura (litotomía=enemigo), la velocidad de la salida de la cabeza (rápido=desgarro) y protección (agua caliente, paños, paciencia, masaje perineal previo).
Y, a pesar de que los estudios digan que estadísitcamente se reducen las tasas de episiotomías, puesto que las episiotomías se hacen por causa FETAL, ¿qué es lo que hace que haya menos cuando una mujer DICE que se ha hecho masaje perineal (lo pongo así, para llamar la atención sobre el hecho de que no he encontrado ningún estudio que demuestre que el masaje se haya hecho, ni cómo, ni cuándo, con lo cual, deduzco que la matrona en el parto sólo sabe que la mujer dice haberlo hecho, pero no puede verificarlo)? ¿Qué cambia?
¡LA ACTITUD DEL PROFESIONAL! LO ÚNICO QUE CAMBIA ES ESO.
Por todo ello, y mucho más, yo animo a todas las mujeres que se toquen, que se conozcan, que aprendan a disfrutar de su cuerpo y que vienen de serie preparadas para parir. Les digo que el masaje perineal es una herramienta efectiva, barata y placentera para ayudar a su cuerpo a dar la bienvenida al bebé y a poder estar más relajadas y tranquilas. Pero también les digo que el masaje no es obligatorio, ni siquiera es algo que tengan que hacer “por su bien”. Si no lo disfrutan, pues que no lo hagan. Y, sobre todo, les digo, que para prevenir una episiotomía, lo único que se puede hacer es tener unas tijeras lejos. Dado que lo único que cambia es la actitud del profesional, sólo quien no tiene intención de hacer una episitomía ya actúa de forma preventiva.
Para mi siguiente estudio, me gustaría tener un visor del pensamiento humano y poder averiguar qué es lo que cambia en un profesional por dentro cuando se encuentra de frente a una mujer informada, poderosa y consciente, que toma decisiones, y qué hace que las tasas de episiotomía sean más altas entre las mujeres que dicen no haberse masajeado el periné (y a lo mejor lo han hecho), que las tasas de las que dicen que sí se han masajeado (y a lo mejor no lo han hecho) para el mismo profesional. Menuda intriga….
ASCENSIÓN GÓMEZ LÓPEZComadrona inquieta y Fisioterapeuta especializada en Periné Femenino con ganas de dejar las cosas claras (y el chocolate, espeso, como se dice en mi tierra)

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